Recurso Auxiliar
| Sitio: | Aula SATIS |
| Curso: | Filosofía SABER 11 |
| Libro: | Recurso Auxiliar |
| Imprimido por: | Invitado |
| Día: | domingo, 28 de junio de 2026, 17:51 |
1. Elementos Previos
Intro
Para aprender filosofía lo más importante es cultivar una mentalidad crítica, curiosa y paciente, junto con la disposición para leer activamente y analizar textos complejos. No se requieren estudios previos, pero ayuda entender conceptos básicos de lógica para estructurar argumentos, repasar la historia general del pensamiento para contextualizar y comenzar con manuales introductorios antes que con fuentes primarias densas.
- Lógica y Argumentación Básica: Es fundamental entender las reglas del razonamiento lógico, cómo identificar falacias y cómo estructurar un argumento sólido.
- Contexto Histórico: Conocer la historia de la filosofía ayuda a entender que las ideas responden a preguntas de su época. Se recomienda iniciar con los filósofos griegos para entender la base del pensamiento occidental.
- Lecturas Introductorias: No empieces por autores difíciles (como Hegel o Heidegger). Busca manuales de historia de la filosofía (ej. Copleston o Reale) o introducciones al pensamiento.
- Actitud Crítica y Duda: La filosofía nace del asombro y la duda. Debes cuestionar lo establecido y examinar tus propias creencias.
- Técnicas de Estudio: Practica la lectura analítica (lenta y detallada) y la elaboración de mapas mentales o resúmenes para organizar ideas abstractas.
2. Falacias Lógicas y Argumentativas
Argumentos y razonamientos contradictorios
¿cómo identificarlos con la lógica?

La filosofía y la psicología se relacionan entre sí de muchas maneras (ambas abordan de una u otra forma el mundo del pensamiento y las ideas).
Uno de estos puntos de unión entre ambas disciplinas se encuentra en lo relacionado con las falacias lógicas y argumentativas, conceptos utilizados para referirse a la validez (o a la falta de la misma) de las conclusiones a las que se llega en un diálogo o debate. Veamos con más detalle en qué consisten y cuáles son los principales tipos de falacias.
¿Qué son las falacias?
Una falacia es un razonamiento que a pesar de parecerse a un argumento válido, no lo es.
Se trata, por tanto, de una línea de razonamiento que es errónea, y las inferencias que se presenten como producto de estas no pueden ser aceptadas. Independientemente de si la conclusión a la que se llega a través de una falacia es verdadera o no (podría serla por pura casualidad), el proceso por el cual se ha llegado a este es defectuoso, porque vulnera al menos una regla lógica.
Las falacias y la psicología
En la historia de la psicología casi siempre ha existido una tendencia a sobrevalorar nuestra capacidad para pensar racionalmente, estando sujetos a unas reglas lógicas y mostrándonos coherentes en nuestra manera de actuar y argumentar.
Hasta la aparición del conductismo y de las corrientes psicológicas asociadas al psicoanálisis fundado por Sigmund Freud, se ha dado por supuesto que el ser humano adulto y sano obra de acuerdo a una serie de motivos y razonamientos que pueden ser expresados textualmente con facilidad, y que normalmente entran dentro del marco de la racionalidad. Los casos en los que alguien se comportaba de manera irracional se interpretaban bien como una muestra de debilidad o bien como un ejemplo en el que la persona no sabe identificar las verdaderas razones que motivan sus actos.
Ha sido en las últimas décadas cuando se ha empezado a aceptar la idea de que la conducta irracional está situada en el centro de nuestras vidas, que la racionalidad es la excepción, y no al revés. Sin embargo, hay una realidad que ya nos venía dando una pista de hasta qué punto nos movemos por emociones e impulsos poco o nada racionales. Este hecho es que hemos tenido que desarrollar una especie de catálogo de falacias para intentar que estas tengan poco peso en nuestro día a día.
Porque las falacias suelen pasar desapercibidas, al adoptar la apariencia de razonamientos válidos sirviéndose de asociaciones de ideas que están muy conectadas entre sí. O sea, que se utilizan ciertos atajos del pensamiento aprovechando que los conceptos, desde el punto de vista de la psicología, no están clasificados siguiendo categorizaciones totalmente racionales. Por ejemplo, durante siglos la fealdad se ha asociado a la estupidez, por lo que mucha gente se ríe de la apariencia las personas cuyos argumentos quieren "refutar", sabiendo que aunque sobre el papel no hayan refutado nada, en la práctica sus oponentes quedarán aparentemente desacreditados (al menos, a los ojos de quienes no hayan detectado la falacia).
El mundo de las falacias pertenece más al mundo de la filosofía y la epistemología que al de la psicología, pero mientras que la filosofía estudia las falacias en sí mismas, desde la psicología se puede investigar el modo en el que se utilizan. El hecho de ver hasta qué punto los falsos argumentos están presentes en los discursos de personas y organizaciones nos da una idea del modo en el que el pensamiento que hay detrás de ellos se ciñen más o menos al paradigma de la racionalidad.
Los principales tipos de falacias
El listado de falacias es muy largo y posiblemente haya algunas de ellas que aún no se han descubierto por existir en culturas muy minoritarias o poco estudiadas. Sin embargo, hay algunas más comunes que otras, así que conocer los principales tipos de falacias puede servir como referencia para poder detectar vulneraciones en la línea de razonamiento allí donde se den.
A continuación puedes ver una recopilación de las falacias más conocidas. Como no existe una sola manera de clasificarlas para crear un sistema de tipos de falacias, en este caso se clasifican según su pertenencia a dos categorías relativamente fáciles de entender: las no formales y las formales.
1. Falacias no formales
Las falacias no formales son aquellas en las que el error del razonamiento tiene que ver con en el contenido de las premisas. En este tipo de falacias lo que se expresa en las premisas no permite llegar a la conclusión a la que se ha llegado, independientemente de si las premisas son ciertas o no.
Es decir, que se apela a ideas irracionales sobre el funcionamiento del mundo para dar la sensación de que lo que se dice es cierto.
1.1. Falacia ad ignorantiam
En la falacia ad ignorantiam se intenta dar por hecha la veracidad de una idea por el simple hecho de que no se puede demostrar que es falsa.
El famoso meme del Monstruo Espagueti Volador se basa en este tipo de falacia: como no se puede demostrar que no existe un ente invisible formado de espaguetis y albóndigas que además es el creador del mundo y sus habitantes, debe de ser real.
1.2. Falacia ad verecundiam
La falacia ad verecundiam, o falacia de autoridad, vincula la veracidad de una proposición a la autoridad de quien la defiende, como si eso proporcionase una garantía absoluta.
Por ejemplo, es corriente argumentar que las teorías de Sigmund Freud sobre los procesos mentales son válidas porque su autor era neurólogo.
1.3. Argumento ad consequentiam
En este tipo de falacia se intenta hacer ver que la validez o no de una idea depende de si aquello que se puede inferir a partir de ella resulta deseable o indeseable.
Por ejemplo, un argumento ad consequentiam sería dar por hecho que las posibilidades de que el ejército dé un golpe de estado en un país son muy bajas porque el escenario contrario supondría un duro golpe para la ciudadanía.
1.4. Generalización apresurada
Esta falacia es una generalización no fundamentada en datos suficientes.
El ejemplo clásico lo encontramos en los estereotipos acerca de los habitantes de ciertos países, que pueden llevar a pensar falazmente, por ejemplo, que si alguien es escocés debe de caracterizarse por su tacañería.
1.5. Falacia anecdótica
Tal y como su nombre indica, en la falacia anecdótica el problema está en que partimos de observaciones anecdóticas para llegar a conclusiones. Aquí el problema no es tanto la falta de información, tal y como ocurre en la generalización apresurada, sino más bien la mala calidad de la información de la que se parte.
Por ejemplo, cuando intentamos estimar la eficacia de un tipo de psicoterapia basándonos en nuestra experiencia personal, estamos cayendo en este tipo de falacia, ya que ni siquiera hemos adoptado una metodología científica para extraer información de manera sistematizada acerca de la eficacia de ese procedimiento, ni hemos tenido en cuenta nuestros sesgos.
1.6. Falacia del hombre de paja
En esta falacia no se critica las ideas del oponente, sino una imagen caricaturizada y manipulada de estas.
Un ejemplo lo encontraríamos en una línea argumental en la que se critique a una formación política por ser nacionalista, caracterizándola como algo muy próximo a lo que fue el partido de Hitler.
1.7. Post hoc ergo propter hoc
Se trata de un tipo de falacia en el que se da por sentado que si un fenómeno ocurre después de otro, es que está causado por este, a falta de más pruebas que indiquen que eso es así.
Por ejemplo, se podría intentar argumentar que la subida repentina en el precio de las acciones de una organización se ha producido porque el inicio de la temporada de caza mayor ya ha llegado a Badajoz.
1.8. Falacia ad hominem
Por medio de esta falacia se niega la veracidad de ciertas ideas o conclusiones resaltando las características negativas (más o menos distorsionadas y exageradas) de quien las defiende, en vez de criticar la idea en sí o el razonamiento que ha llevado a ella.
Un ejemplo de esta falacia lo encontraríamos en un caso en el que alguien desprecie las ideas de un pensador argumentando que este no cuida su imagen personal.
Sin embargo, hay que saber distinguir este tipo de falacia de argumentos legítimos referidos a las características de una persona en concreto. Por ejemplo, apelar a la falta de estudios universitarios de una persona que habla sobre conceptos avanzados de física cuántica puede considerarse una argumentación válida, ya que la información que se da guarda relación con la temática del diálogo.
1.9. Falacia de punto medio
En la falacia de punto medio, se adopta una posición pretendidamente equidistante sin tener en cuenta si toda la información considerada es igualmente válida y consistente.
Por ejemplo, si somos informados que una persona se ha inventado un nuevo tipo de pseudoterapia y nos preguntan si esa práctica debería ser incluida en el sistema de salud pública, estaríamos cayendo en la falacia del punto medio si asumiésemos que los servicios sanitarios deben darle la misma importancia que a las formas de terapia ya ofrecidas y que han demostrado su efectividad.
Otro ejemplo típico (pasó en Colombia) es cuando un congreso, por presión de su ciudadanía, legisla para incluir en el área de biología de las instituciones educativas la teoría creacionista con el mismo valor que la teoría evolucionista.
1.10. Falacia tu quoque
En este tipo de falacia informal, se crea la ilusión de refutar un argumento señalando que la persona que lo propone no actuá de manera consecuente con esa idea.
Puede ser entendido como una variante de la falacia ad hominem, ya que se intenta disfrazar la crítica a la persona de crítica a su razonamiento.
1.11. Falacia de composición
Este error a la hora de razonar ocurre cuando intentamos llegar a conclusiones acerca de un elemento partiendo de apreciaciones acerca de una de sus partes. Por ejemplo:
- El sodio explota en contacto con el agua.
- La sal contiene sodio.
- La sal explota en contacto con el agua.

2. Falacias formales
Las falacias formales lo son no porque el contenido de la premisa no permita llegar a la conclusión a la que se ha llegado, sino porque la relación entre las premisas hace que la inferencia no sea válida.
Por eso sus fallos no dependen del contenido, sino del modo en el que están vinculadas las premisas, y no son falsas porque hayamos introducido en nuestro razonamiento ideas irrelevantes e innecesarias, sino porque no hay coherencia en los argumentos que usamos.
La falacia formal puede ser detectada sustituyendo todos los elementos de las premisas por símbolos y viendo si el razonamiento se ajusta a las reglas lógicas.
2.1. Negación del antecedente
Este tipo de falacia parte de un condicional del tipo "si le doy un regalo, será mi amigo", y cuando se niega el primer elemento, se infiere incorrectamente que el segundo también queda negado: "si no le doy un regalo, no será mi amigo".
2.2. Afirmación del consecuente
En este tipo de falacia también se parte de un condicional, pero en este caso se afirma el segundo elemento y se infiere incorrectamente que el antecedente es verdadero:
"Si apruebo, descorcho el champán".
"Descorcho el champán, así que apruebo".
2.3. Término medio no distribuido
En esta falacia el término medio de un silogismo, que es el que conecta dos proposiciones y no aparece en la conclusión, no cubre en las premisas a todos los elementos del conjunto.
Ejemplo:
"Todo francés es europeo".
"Algún ruso es europeo".
"Por lo tanto, algún ruso es francés".
2.4. Falacia de equivocación
La falacia de equivocación ocurre cuando un término clave dentro de un argumento es utilizado con más de un significado sin advertirlo, lo cual genera ambigüedad y permite que el razonamiento parezca válido cuando en realidad no lo es.
Un ejemplo clásico es el siguiente:
"Solo el hombre es un ser racional. Ninguna mujer es un hombre. Por lo tanto, ninguna mujer es un ser racional."
Aquí se juega con dos sentidos distintos de la palabra “hombre”: en la primera premisa se utiliza como sinónimo de “ser humano”, mientras que en la segunda se usa como opuesto a “mujer”. La ambigüedad en el término clave lleva a una conclusión incorrecta, a pesar de que las premisas pueden parecer aceptables al inicio.
Esta falacia pone de manifiesto lo importante que es usar el lenguaje con precisión cuando construimos argumentos, ya que la lógica no solo depende de la estructura de las proposiciones, sino también del significado claro y consistente de sus elementos.
Desde la psicología del lenguaje y el pensamiento crítico, se ha estudiado cómo muchas veces estas ambigüedades pasan desapercibidas en los debates cotidianos, lo que puede dar lugar a malentendidos o a manipulaciones deliberadas.
Detectar la falacia de equivocación requiere una lectura atenta y la capacidad de distinguir entre el uso literal, figurado o ambiguo de los términos, una habilidad clave tanto en contextos académicos como en la vida diaria.
Referencias:
- Clark, J., Clark, T. (2005). Humbug! The skeptic's field guide to spotting fallacies in thinking (en inglés). Brisbane: Nifty Books.
- Comesaña, J. M. (2001). Lógica informal, falacias y argumentos filosóficos. Buenos Aires: Eudeba.
- Walton, D. (1992). The Place of Emotion in Argument (en inglés). The Pennsylvania State University Press.
3. Principios Lógicos
Saber lógica en filosofía es fundamental para estructurar el pensamiento de manera ordenada, precisa y coherente. Permite analizar y evaluar argumentos para distinguir los sólidos de los falaces, garantizando la validez de las inferencias y evitando errores de pensamiento. Es una herramienta esencial para el análisis crítico, la argumentación sólida y la comprensión profunda de textos filosóficos.
- Análisis de Argumentos: Ayuda a diferenciar razonamientos correctos de incorrectos, evitando falacias.
- Claridad Conceptual: Facilita la estructuración del pensamiento y la comunicación clara y ordenada.
- Fundamento Académico: Mejora la capacidad de redactar ensayos, participar en debates y asimilar conocimientos complejos.
- Estructura del Pensamiento: Permite el desarrollo del pensamiento crítico y sistemático.
- Aplicación Práctica: Es esencial para la toma de decisiones informadas y la resolución de problemas.
4 principios del pensamiento lógico
Usamos lógica en nuestra vida cotidiana?
3.1. Reseña Tablas de Verdad
Tablas de Verdad
Proposiciones Compuestas
Truco para Memorizar
Análisis lógico de las proposiciones
3.2. Suficiencia, Necesidad y Cuantificadores
Tablas de verdad del conector condicional
Condición necesaria y suficiente
Cuantificadores en Lógica de predicados
Formalización y tablas de verdad
3.4. Quiero Saber Más (para profundizar)
Curso en videos de Lógica Inferencial
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Aprende Lógica
Sitio para aprender y practicar lógica proposicional
https://aprendelogica.es/
![]() Temas LógicaLos cinco principales temas de Aprende Lógica. |
![]() ActividadesPractica lo explicado en los temas de Aprende Lógica. |
Actividades de autoevalución del aprendizaje. |
![]() GlosarioConceptos de Lógica ordenados alfabéticamente. |
Introducción a la LOGICA
Irving M. Copi (Universidad de Hawaii) y Carl Cohen (Universidad de Michigan)
Libro en formato PDF de lógica proposicional en línea (se puede descargar).
4. Las 12 habilidades comunicativas básicas
Tus habilidades comunicativas dicen mucho sobre quién eres. ¿Te atreves a mejorarlas?
Las habilidades comunicativas que poseemos determinan el éxito de nuestras relaciones interpersonales, y, por eso, es necesario comunicarse bien en el trabajo, con nuestros amigos, nuestra familia, y en general con todas las personas que nos rodean. Conocer y dominar las habilidades comunicativas básicas aporta muchos beneficios, como ayudar a resolver diferencias o promover la confianza y el respeto mutuo.
Por ejemplo, es imprescindible poseer buenas habilidades de comunicación cuando nos enfrentamos a una entrevista de trabajo o si vivimos en pareja, ya que la convivencia es una negociación constante. Aunque comunicarse parece simple, mucho de lo que comunicamos se mal interpreta o no se entiende bien. Por supuesto, esto puede causar conflictos tanto en nuestras relaciones profesionales como personales.
- Artículo relacionado: "Los 28 tipos de comunicación y sus características"
Las habilidades comunicativas y su relación con el equilibrio emocional
Aprender a comunicarse de manera efectiva es una habilidad que debería formar parte del currículo escolar. Ser un comunicador competente puede marcar la diferencia en las relaciones personales, en el éxito de tu carrera profesional y, además, en tu autoestima y tu autoconfianza, porque forma parte de las habilidades sociales elementales.
La relación entre el equilibro emocional y las habilidades comunicativas ha sido demostrada en multitud de investigaciones, y, de hecho, su entrenamiento es una técnica terapéutica que se utiliza en las consultas de psicólogos porque aporta beneficios para el bienestar del paciente.
Por otro lado, se ha demostrado que la calidad de vida de los seres humanos está muy relacionada con su capacidad para socializar con el resto de miembros de su especie; por ello, el grado en el que logramos crear alianzas y establecer vínculos estables influye mucho en nuestra capacidad para ser felices. Y este aspecto de la vida tiene que ver con las habilidades comunicativas, tanto a nivel interpersonal como grupal e incluso institucional.
Las 12 habilidades comunicativas más importantes (y cómo entrenarlas)
Si algo caracteriza a las personas más felices es que cuentan con unas competencias de comunicación que les ayudan a encarar de manera más satisfactoria las distintas situaciones que se presentan en su día a día. No te desanimes si tienes dificultades para comunicarte porque nadie nace experto. La comunicación, igual que otras competencias, se puede aprender y practicar.
1. Escucha activa
Saber escuchar es una habilidad de comunicación básica, pero, aunque parezca simple, no todo el mundo tiene esta habilidad. Muchas veces sólo oímos en vez de escuchar, y otras, nos escuchamos a nosotros mismos en vez de escuchar al otro con una actitud correcta. La escucha activa, tal y como su nombre indica, significa escuchar activamente, es decir, con atención plena. En otras palabras, hay que prestar atención con los cinco sentidos.
La escucha activa hace referencia a atender no solamente a lo que la persona dice, sino también a los sentimientos, ideas o pensamientos que el individuo expresa.
2. Empatía
En la comunicación eficaz, la empatía es importante para situarse en el lugar del otro. De hecho, la empatía es una de las habilidades sociales más importantes, porque es necesaria para convivir con los demás. Aunque no estés totalmente de acuerdo con un compañero de trabajo, con un empleado o con un amigo, es necesario entender su punto de vista, porque también tiene sus necesidades. Además, ponerte en el lugar del otro te ayuda a la hora de enviar un mensaje más claro y más efectivo.
3. Validación emocional
Pero además de los dos puntos anteriores, se debe tener en cuenta la validación emocional, es decir, la aceptación y el feedback para comunicar mejor. Porque cuando tenemos a otros delante, es necesario escuchar sin juzgar y es un requisito indispensable comunicar a la otra persona que se le ha entendido.
La validación emocional mejora la comunicación puesto que el otro interlocutor se siente reconocido y comprendido, y así incrementa la verbalización de lo que piensa. La validación emocional tiene un efecto positivo pues crea un ambiente de confianza. Decirle a la otra persona que le has entendido, demostrarle que le has estado escuchando y dejarle claro que respetas su opinión son suficientes para crear un entorno comunicativo propicio.
4. Lenguaje no verbal
La postura corporal, el contacto visual o los gestos, es decir, el lenguaje no verbal (o comunicación no verbal) también comunican. Estar relajado y transmitir lo que intentamos decir puede maximizar el mensaje que queremos enviar a los demás. Un estudio llevado a cabo por Albert Mehrabian afirma que en una conversación cara a cara, el componente verbal es un 35% y más del 65% es comunicación no verbal. Según las palabras del propio Mehrabian: “El componente verbal se utiliza para comunicar información y el no verbal para comunicar estados y actitudes personales”.
5. Resolución de conflictos y negociación
El conflicto es inevitable en cualquier relación, y aprender a manejarlo y a negociar es una manera sana y esencial para hacer que las relaciones funcionen. Algunos individuos prefieren no afrontar los conflictos para evitar el malestar que pueden generar. Esto solo provoca resentimientos y malos entendidos.
La habilidad de resolver conflictos de manera eficiente requiere una actuación calmada, no defensiva y respetuosa. Cuando uno controla sus propias emociones, es posible comunicar las propias opiniones sin amenazar o atacar a los demás.
6. Lenguaje verbal
Uno de los elementos básicos de un buen comunicador es cómo suena frente a los demás. Hablar en voz demasiado baja o en voz alta, arrastrar las palabras, o utilizar demasiados término de relleno como "ah ", “eh” o “um", puede causar que el mensaje y la conexión con el interlocutor se pierdan.
Por tanto, es necesario ser claro, utilizar ejemplos concretos, tener una buena capacidad de improvisación, vocalizar correctamente, considerar los tiempos, y en definitiva expresar correctamente lo que tenemos en mente para conectar con nuestro interlocutor.
7. Capacidad para mantener el contacto visual
El hecho de hablar mirando a los ojos es uno de los pilares de la comunicación cara a cara, y algo que va más allá de la comunicación no verbal. ¿Por qué? Porque si bien desviar la mirada o mantener la vista baja comunica ciertos estados mentales, además de ello dificulta el intercambio de información y da lugar a malentendidos.
Hay que tener en cuenta que nuestro cerebro tiene circuitos de neuronas que trabajan de manera coordinada específicamente para predisponernos a mirar a la cara y procesar información muy sutil de cada uno de los detalles del rostro de los demás, algo que nos ha permitido ser unos mamíferos con una extraordinaria capacidad para vivir en grandes grupos y socializar bien entre nosotros. Y en el centro del rostro que tendemos a mirar está la conexión que se establece al mirarnos a los ojos entre nosotros; si ese vínculo se rompe, perdemos la referencia acerca de a dónde mirar, y pasamos por alto muchos detalles de lo que el otro intenta expresar.
Por eso, las personas tímidas que tienen problemas para mirar a los ojos se encuentran con frecuencia en situaciones en las que no se las entiende bien. Para remediar este tipo de problemas, lo recomendable es procurar no dejar de mirar el rostro de las personas con las que hablamos, en vez de obsesionarnos con mirar siempre a los ojos de los demás; lo primero es más fácil que lo segundo y además, de manera natural nuestra mirada buscará la del otro.
8. Leer y escribir bien
Leer y escribir son importantes para comunicarnos. La lectura posibilita el desarrollo intelectual y, como función cognitiva, permite acceder a los avances tecnológicos, científicos y de la información. Por tanto, ayuda a comprender mejor la realidad, y ser lectores habituales nos da las herramientas necesarias para ser capaces de dialogar críticamente.
Respecto a la escritura, no siempre tenemos que comunicarnos de forma oral, sino que es importante tener un buen dominio de la comunicación escrita. En la actualidad, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han irrumpido con fuerza en nuestras vidas. Escribir una carta de presentación para seducir a un reclutador si queremos un puesto de trabajo o enviar un correo electrónico a una empresa para quejarnos de su servicio requieren de esta habilidad.
9. Respeto
Las personas están más abiertas a comunicarse si mostramos respeto hacia ellas y sus ideas. Acciones simples como usar su nombre o tutearle, tener contacto visual que indique sinceridad, y reflejar la escucha activa hace que la otra personas se sienta respetada y tenida en consideración. En una relación de pareja, por ejemplo, un bonito gesto o señal de afecto pueden detener casi instantáneamente una situación tensa y negativa y devolver la relación a un buen cauce para la comunicación positiva y afectiva.
10. Persuasión
La persuasión es una herramienta de comunicación clave, especialmente en el mundo de los negocios, porque transforma ideas, creencias, actitudes y comportamientos, e intenta satisfacer las necesidades de ambas partes. Suele tener mala fama, porque, de forma equivocada, puede confundirse con la manipulación (hacer algo en contra de tus intereses). La persuasión es la base de cualquier negociación exitosa.
11. Credibilidad
Si pensamos en el punto anterior, es imposible persuadir a una audiencia si no demostramos credibilidad y autoridad. La credibilidad genera confianza, y, como ocurre con el respeto, la confianza es una gran aliada de la comunicación. Las personas están más receptivas cuando hay confianza. Por eso, es necesario que seas coherente con lo que dices y lo que haces. Por ejemplo, que haya sintonía entre tu comunicación verbal y no verbal.
12. Capacidad para usar el humor
El humor no solo nos hace sentir bien; además, da lugar a una de las habilidades comunicativas más importantes, porque nos ayuda a dejar entrever nuestro lado más humano en momentos en los que el protocolo o las normas de un contexto comunicativo muy rígido nos pueden limitar demasiado. Por ejemplo, en el trabajo podemos generar una imagen de nosotros mismos que no se corresponde con la realidad si todo lo hacemos y lo decimos de una manera muy seria, haciendo pensar al resto que somos una especie de máquina de cumplir órdenes y hacerlas cumplir.
Para utilizar bien el humor, lo mejor es, más que conocer algunas bromas o chistes (usar estos recursos es muy fácil pero no da lugar a una comunicación fluida y puede generar situaciones incómodas si el contexto no acompaña), improvisar y no tomarnos a nosotros mismos muy en serio, aceptando la posibilidad de que alguno de los comentarios que hagamos no haga que los demás se partan de risa y perdiendo el miedo al qué dirán.
5. Lectura Crítica
La lectura crítica es fundamental para el aprendizaje de la filosofía porque actúa como la herramienta principal para descifrar, cuestionar y evaluar profundamente los argumentos filosóficos, superando la simple comprensión literal. Permite analizar la complejidad de los textos, las estrategias retóricas y las ideologías subyacentes, convirtiéndose en el método clave para el ejercicio del pensamiento crítico.
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Aquí no podemos incluir una introducción sobre lectura crítica, por su gran extensión, enorme diversidad en conceptos y extraordinaria capacidad para sus aplicaciones. Sin importar el esfuerzo que realicemos en ese sentido siempre quedaremos cortos. La buena noticia es que debes haber cursado, o estás cursando materias sobre el español y ya debes haber practicado mucho en estos temas del lenguaje y la lecto escritura. |
- Desarrollo del Pensamiento Crítico: La lectura crítica antecede y facilita el pensamiento crítico, permitiendo evaluar la solvencia de los argumentos y las intenciones del autor.
- Análisis Profundo de Argumentos: No considera el texto como un objeto pasivo, sino que desglosa las ideas, examinando los conceptos utilizados y la validez de las premisas.
- Contextualización del Pensamiento: Ayuda a entender la realidad histórico-social del texto, lo cual es esencial para comprender la perspectiva del autor.
- Comprensión de la Complejidad: La filosofía es compleja por naturaleza; la lectura crítica proporciona las herramientas para navegar a través de diversas teorías y perspectivas.
- Adquisición de Habilidades Filosóficas: Al practicarla, se desarrollan habilidades necesarias para el ejercicio de la filosofía, convirtiendo al estudiante en un experto en el análisis y la argumentación.
- Fomento de la Reflexión y Sabiduría: La lectura crítica transforma la lectura en una experiencia formativa y plural, fomentando la sabiduría práctica.
Uno de los problemas más comunes a la hora de estudiar, leer un libro o un artículo es la falta de comprensión. ¿Tienes que leer varias veces lo mismo para comprender lo que estás leyendo? No te preocupes, lo que te ocurre es más común de lo que piensas. Por eso, en este artículo vamos a darte algunos consejos sobre cómo puedes mejorar tu comprensión lectora.
Tener una mala comprensión lectora puede afectar a tus estudios, ya que si te cuesta comprender y retener lo que lees, gran parte de tu esfuerzo que estás dedicando a estudiar va a resultar prácticamente inútil. Y esto puede llegar a ser muy frustrante, ¿verdad?
Conforme vayas mejorando tu comprensión lectora necesitarás menos tiempo para estudiar y serás capaz de extraer información, interpretar y reflexionar sobre lo que estás leyendo. En definitiva, serás un mejor estudiante, tu rendimiento aumentará y, seguramente, esto se vea reflejado en tus resultados.
Sin duda alguna, la competencia lectora es una de las capacidades que más importancia debería tener el las primeras etapas educativas, ya no solo de cara a nuestra vida como estudiantes, sino de cara a nuestra vida en la sociedad de la información.
¿Quieres mejorar tu comprensión lectora? Entonces sigue leyendo, porque a continuación vamos a ver qué es la comprensión lectora, cómo evaluarla y te daremos algunos consejos, técnicas y ejercicios para mejorar tu comprensión de lectura.
¿Qué es la comprensión lectora?
La comprensión lectora es una destreza lingüística que se basa en la interpretación completa de un texto escrito. Básicamente es la capacidad de entender lo que lees. No es suficiente con conocer el significado de cada una de las palabras que forman parte del texto, sino que es necesario tener una comprensión global de lo que se está leyendo.
Durante el proceso de lectura, el lector no puede limitarse simplemente a extraer la información, sino que además deberá aportar de sus propios conocimientos o experiencias para así, ser capaz de comprender el texto.
Pero vayamos por partes. ¿Qué es lo primero que tenemos que hacer para comprender lo que vas a leer? Siempre iniciaremos el proceso de lectura haciéndonos tres preguntas: ¿qué vamos a leer?, ¿para qué lo vamos a leer? y ¿cómo lo vamos a leer? Ten en cuenta que, en función del tipo de texto que leas o del motivo por el que lo leas, tu cerebro utilizará recursos diferentes.
Imagina que tienes un libro, una novela. Lo lees simplemente porque te gusta, para poner en marcha la imaginación, evadirte y disfrutar. Su lectura dura horas, pero no te importa porque lo lees sin prisa, asimilando el contenido y reflexionando sobre lo que sucede entre sus páginas. Sigues la historia ávidamente.
Por otra parte, te acabas de matricular en una autoescuela y te han dado todo el material didáctico para preparar el examen teórico de conducir. Lees el libro para aprender y entender la información que te ofrece. Para ello vas asimilando meticulosamente el contenido, incluso valiéndote de vivencias de tu vida cotidiana: aquel recuerdo de tu viaje, el día que casi te atropellan porque se saltaron un paso de peatones, la parada en el peaje…
La forma en que lees cada uno de estos libros es completamente diferente. ¿Por qué? Por el tipo de texto de cada libro es diferente: uno está pensado para evadirte y el otro para aprender. La novela la lees por placer, el libro de texto para aumentar tus conocimientos con el objetivo de aprobar un examen.
Dependiendo del tipo de texto nuestra mente activa diferentes recursos para la asimilación del contenido. Así que, aunque a priori pensemos que todos los proceso de lectura son iguales, éste cambiará mucho en función de qué objetivo estemos buscando con dicha lectura.
¿Cuáles son los diferentes tipos de lectura?
Entonces, ¿hay diferentes tipos de lectura? Pues sí, la lectura será diferente en función del texto que tengamos que leer. No es lo mismo leer un catálogo de compras que un libro de derecho. Unas veces llevaremos a cabo una lectura superficial, otras lo haremos en profundidad. Unas serán por el simple placer de leer y otras lo haremos por obligación.
Los 5 tipos de lectura existentes son los siguientes:
- Lectura globalizada o skimming: llamamos así a la lectura que hacemos por encima, simplemente echando un vistazo al texto. En este tipo de lectura buscamos encontrar los conceptos y datos más importantes, sin profundizar demasiado. Este tipo de lectura puede ser muy útil para el repaso de materiales que ya se han estudiado previamente.
- Lectura focalizada o scanning: este es otro método de lectura en el que prima la velocidad. Habitualmente echamos mano de este tipo de lectura cuando lo que buscamos es algún dato concreto (cifras, fechas o frases clave). Conocemos parte del contenido o sabemos de qué trata y simplemente buscamos la información que nos interesa en el texto.
- Lectura extensiva: esta es la lectura que se suele hacer por placer. Es la que ponemos en práctica cuando leemos textos de una extensión considerable, en los cuales buscamos una comprensión global, no concreta. No importa si encontramos alguna palabra o frase de difícil compresión, ya que el objetivo es tener una visión global de lo leído.
- Lectura intensiva: cuando llevamos a cabo este tipo de lectura, se pretende deconstruir el texto que estás leyendo, intentando encontrar el significado a cada palabra y entender cada frase. Podríamos decir que este es el tipo de lectura que llevamos a cabo cuando estamos estudiando o preparando un resumen. Este tipo de lectura requiere de un mayor esfuerzo que la lectura extensiva
- Lectura crítica: este tipo de lectura se suele realizar con textos de no ficción, en los que además de comprender el texto, también intentamos evaluar, e incluso poner en cuestión lo que el autor está diciendo, llegando a construir una opinión propia sobre lo leído. La lectura crítica es la que aplicamos cuando, por ejemplo, tenemos que realizar un comentario de texto. En ella buscamos la calidad del texto, el sentido que le da el autor, etc.
¿Qué niveles de comprensión lectora existen?
Como te comentábamos anteriormente, la comprensión de un texto es un proceso complejo. En este proceso intervienen diferentes factores y pasa por distintos niveles. Pensemos que para llegar a comprender un texto, para asimilar su contenido, nuestra mente pasa por una sucesión de niveles de comprensión. Estos niveles son los que nos permiten pasar de la mera identificación de las palabras hasta la comprensión profunda del contenido del texto. Los niveles de comprensión lectora son los siguientes:
- Nivel literal
El literal es el primer nivel de la comprensión lectora. En él el lector deberá ser capaz de identificar y comprender la información explícita del texto. Para ello, el lector deberá conocer el significado de las palabras y ser capaz de interpretar el sentido de las oraciones literalmente.
En este nivel nos haremos la siguiente pregunta: ¿Qué dice este texto? - Nivel Inferencial
En el nivel inferencial el lector añade a la información literal del texto su experiencia personal y su intuición, y de esta forma poder llegar a tener una comprensión más profunda y amplia del texto. Cuando el lector llega a la comprensión a nivel inferencial significa que es capaz de interpretar lo que el autor quiere comunicar, pero que en ocasiones no se expresa de forma explícita en el texto.
En este nivel nos haremos la siguiente pregunta: ¿Qué valoración puedo hacer sobre lo que expone este texto? - Nivel Crítico
El tercer nivel de la comprensión lectora es el crítico. En él no nos limitamos a leer un texto, sino que además somos capaces de emitir un juicio sobre el mismo. Este nivel de lectura se basa en la evaluación del contenido en base a los conocimientos previos sobre el tema que tenga el lector.
En este nivel nos haremos la siguiente pregunta: ¿Qué opino yo sobre este texto?
Cómo evaluar tu capacidad de comprensión lectora
Llegados a este punto, es probable que te estés haciendo la siguiente pregunta: ¿Cómo será mi capacidad de comprensión lectora? Bien, pues vas a poder evaluar tu comprensión lectora utilizando la plantilla que hemos preparado.
Podrás descargar la plantilla de autoevaluación de la comprensión lectora para conocer qué nivel de comprensión de lectura tienes y mejorarla. Para utilizar esta plantilla deberás contestar de forma sincera a las preguntas de la columna de la izquierda tras finalizar la lectura de un texto. Esto te ayudará a detectar tus puntos flacos y a ser consciente de lo que debes reforzar para poder mejorar tu lectura comprensiva.

Verás que si te lo tomas en serio y vas corrigiendo tus carencias, tu comprensión lectora irá mejorado de manera exponencial en muy poco tiempo.
Consejos y técnicas para mejorar tu comprensión lectora
Si has llegado hasta aquí es porque tienes interés en mejorar tu comprensión lectora. Es más fácil de lo que piensas. Solo tienes que aplicar algunas de las siguientes técnicas y consejos, y tu manera de asimilar los textos mejorará en poco tiempo.
Consejos para mejorar tu comprensión lectora.
- Lo más importante: LEER.
Sí, así, en mayúsculas. Para ser capaz de mejorar tu comprensión lectora lo primero que debes hacer es crear el hábito de leer. Esto te ayudará muchísimo a mejorar diferentes aspectos de la lectura. Al leer irás aprendiendo a analizar el contexto, el mensaje de lo que lees y además mejorarás mucho tu léxico, entre otras cosas. Para ello puedes comenzar con novelas sencillas sobre temáticas que te gusten e ir poco a poco aumentando el nivel de dificultad de estas.
- No tengas prisa.
¿Has oído eso de que las prisas no son buenas? Pues en la lectura es así. Un buen lector sabe adaptar la velocidad de lectura a la dificultad del texto. A veces te encontrarás con textos más sencillos en los que avanzar más deprisa, y otras veces, en las que el texto presenta una mayor dificultad tendrás que bajar el ritmo de lectura para identificar el mensaje del texto y entenderlo a la perfección.
- Analiza constantemente el texto que lees.
Desde este mismo momento los interrogantes serán tus mejores amigos a la hora de leer. Pregúntate constantemente qué, cómo, cuándo, por qué, etc. A partir de las respuestas puedes continuar con preguntas más complejas. Este paso es indispensable para poder identificar y comprender cualquier tipo de texto.
- Busca el significado de las palabras que no entiendas.
Haz del diccionario tu mejor amigo. Si no entiendes una palabra deja lo que estás haciendo y busca su significado. Lee la definición detenidamente hasta que sepas bien qué significa y el papel que juega en lo que estás leyendo. Aunque no lo creas, una simple palabra puede cambiar drásticamente el significado del texto completo.
Técnicas para mejorar la compresión de lo que lees.
También puedes utilizar diferentes técnicas para mejorar tu comprensión lectora. Nosotros hemos realizado una selección de algunas de ellas para que las implementes en tu estudio y que cada vez te resulte más sencillo entender el contenido de lo que lees.
- Técnica 1: El periodista.
Consiste en leer un texto realizándote las preguntas típicas que haría un periodista: ¿qué? ¿cómo? ¿cuándo?, etc. Cuando las formules deberás rellenar un cuadro con tres columnas: una para lo que sucede en el texto (qué), otra para quien lo lleva a cabo (¿quién?) y otra para las circunstancias en las que sucede (¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?) Al final la información quedará estructurada por segmentos que al unirlos darán un sentido completo al texto.
- Técnica 2: Mapas conceptuales.
Esta es, sin duda, una técnica estupenda para diseccionar el texto, completar definiciones y comprender el papel que juega cada concepto dentro del mismo. En esta técnica también es muy sencillo hacerse una idea de cómo están interrelacionadas las diferentes partes del texto principal. En este artículo tienes más información sobre cómo hacer mapas mentales.
- Técnica 3: Titular párrafos.
Esta técnica se basa en buscar e identificar la idea principal de cada párrafo para ayudarnos a entender mejor el texto en su conjunto. De esta manera, de un simple vistazo nos pondremos en situación de lo que ocurre en el texto y cuáles son los principales conceptos de este.
- Técnica 4: El subrayado.
Probablemente esta sea una de las técnicas más usadas para comprender y sintetizar un texto. Consiste en destacar los conceptos principales del texto, tanto definiciones como fechas o datos relevantes. En el siguiente artículo puedes aprender cómo hacer un buen subrayado
Ejercicios y actividades para trabajar la comprensión de lectura
Además de todo lo que hemos comentado en los anteriores apartados también puedes trabajar y mejorar tu comprensión lectora realizando diversos ejercicios y actividades. A continuación te proponemos algunos que pensamos que te serán útiles para ir practicando hasta que consigas desarrollar y mejorar tu comprensión de los textos.
- Ejercicio 1: Preguntas y respuestas.
Selecciona un texto o un fragmento de alguno. No importa mucho si es más o menos relevante porque lo que haremos será llevar a cabo una serie de preguntas sobre el mismo para escribir las respuestas y practicar la técnica del periodista.
- Ejercicio 2: Sintetiza el texto.
En este ejercicio deberás realizar un resumen de un texto tras leerlo, pero utilizando en todo momento palabras propias para ello.
- Ejercicio 3: Mapea tu comprensión.
Para ello deberás detectar las ideas principales del texto y ordenarlas posteriormente en cuadros. A partir de estos deberás completar la información relativa a la acción mediante flechas sin mirar el texto.
Además de todo esto hay muchas más actividades que puedes realizar para mejorar tu comprensión lectora. Algunas de ellas puedes trabajarlas con tus propios recursos: dejar huecos en tus resúmenes para rellenarlos, poner fragmentos de frases desordenados para ordenarlos posteriormente, comparar varios textos sobre el mismo tema para sacar conclusiones, etc.
También hay ejercicios en internet que puedes descargar para practicar un poco cada día e ir mejorando tu competencia lingüística: Test de competencias lingüísticas, de sinónimos y antónimos, de inclusión e implicación…Este tipo de ejercicios enriquecerán bastante tu nivel de léxico y son muy amenos.
Como ves, la comprensión lectora es un factor determinante a la hora de entender correctamente y en profundidad un texto y, en consecuencia, aprender.
Sigue estos consejos, lee un poco cada día y haz del diccionario tu aliado. Puede que al principio te cueste un poco, pero verás como con constancia y determinación, en menos tiempo del que imaginas habrás adquirido una buena comprensión lectora.
5.1. Lecto Escritura
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Aquí no podemos incluir una introducción sobre lectura crítica, por su gran extensión, enorme diversidad en conceptos y extraordinaria capacidad para sus aplicaciones. Sin importar el esfuerzo que realicemos en ese sentido siempre quedaremos cortos. La buena noticia es que debes haber cursado, o estás cursando materias sobre el español y ya debes haber practicado mucho en estos temas del lenguaje y la lecto escritura. |
Claves para escribir | El punto y seguido
Claves para escribir | Oraciones simples y compuestas
Comprensión local de palabras | Lectura Crítica
Marcas Gráficas | Lectura Crítica
Evaluar Textos | Lectura Crítica
5.2. Ejemplos
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Aquí no podemos incluir una introducción sobre lectura crítica, por su gran extensión, enorme diversidad en conceptos y extraordinaria capacidad para sus aplicaciones. Sin importar el esfuerzo que realicemos en ese sentido siempre quedaremos cortos. La buena noticia es que debes haber cursado, o estás cursando materias sobre el español y ya debes haber practicado mucho en estos temas del lenguaje y la lecto escritura. |
Comprensión de fragmentos cortos | Lectura Crítica
Ejercicio 1 | Lectura Crítica
5.3. Para Consultar y Practicar
En la Web encuentras toda la información adicional que quieras aprender sobre lectura crítica en filosofía.
Por ahora, te dejamos solo unas cápsulas y algunos enlaces útiles para profundizar en el tema.
Lectura crítica
Normas generales de redacción de textos
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